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| Conrado Rillo | |
Personal científico del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (centro mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza) y de los Servicios de Apoyo a la Investigación del campus aragonés lideran uno de los pocos proyectos que existen en el mundo para el desarrollo y construcción de pequeñas plantas para licuar helio, que se adapten al consumo de refrigeración de hospitales, laboratorios e industrias.
De hecho, utilizar máquinas industriales de mayor capacidad de producción que la necesaria tiene como consecuencia pérdidas importantes de gas y exceso de consumo energético, tal como ha destacado hoy Conrado Rillo, científico del ICMA, que ha realizado una revisión de las aplicaciones del helio líquido en una conferencia dentro de los seminiario de Física de la Materia Condensada en el campus aragonés.
El helio líquido tiene numerosas aplicaciones, como la refrigeración (investigación de materiales magnéticos y superconductores, resonancias magnéticas de hospitales,…).
El helio líquido, una vez evaporado en los equipos que refrigera, debe reciclarse y licuarse de nuevo. Existen grandes plantas de recuperación y licuación de helio industriales basadas en técnicas desarrolladas a principios del siglo pasado, capaces de licuar hasta 1.000 litros a la hora (licuadores talla XXL), idóneas para grandes instalaciones científicas como el gran acelerador de partículas LHC.
Sin embargo no existen plantas de licuación de helio más pequeñas (talla S), cuyo ritmo de producción se adapte a las necesidades de la mayoría de los laboratorios de investigación y así reciclar el helio de forma eficiente.
El helio es el segundo elemento más ligero y también el segundo más abundante en el Universo observable. La mayor parte del helio se formó durante el Big Bang, y se sigue creando nuevo helio en las reacciones de fusión nuclear que tienen lugar en las estrellas. Sin embargo, en la Tierra el helio es muy escaso. En la atmósfera su presencia es insignificante, pero se puede obtener del subsuelo donde está mezclado con gas natural. El helio tiene numerosas aplicaciones tanto en forma de gas (en soldadura, en la fabricación de materiales como silicio y germanio, en submarinismo, en láseres…), como en forma líquida para refrigeración (investigación de materiales magnéticos y superconductores, resonancias magnéticas de hospitales…).
La licuación del helio requiere alcanzar temperaturas de 269 grados centígrados bajo cero y no es un proceso sencillo. El año pasado se cumplieron 100 años de la fabricación de helio líquido por primera vez, hecho que se debe al físico holandés H. Kamerling Onnes.
El desarrollo reciente de pequeños refrigeradores de ciclo cerrado, cada vez más eficientes, está permitiendo, por procedimientos relativamente sencillos comparados con los tradicionales, recuperar, purificar y licuar helio (licuadores talla S) a un ritmo perfectamente adaptado al consumo de cada laboratorio, centro hospitalario, o industria, minimizando las pérdidas de gas y el consumo energético.
Conrado Rillo Millán, turolense (Calanda), de 51 años de edad, se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Zaragoza donde obtuvo el doctorado en 1986. Fue Profesor contratado en dicha Universidad durante los cursos 1984-1987. Durante ese período realizó estancias de investigación en la Universidad de Twente (Holanda, 1984-1985) y en el CNRS (Grenoble, Francia, 1986-1987). En 1987 ingresó en el CSIC como Colaborador Científico adscrito al Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA), centro mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza.
En la actualidad es Profesor de Investigación en dicho Centro y Responsable Científico de los Servicios de Apoyo a la Investigación de Instrumentación Científica y de Líquidos Criogénicos.
Es coautor de más de 100 trabajos de investigación publicados en revistas y libros ISI, en áreas de especialización tan diversas como Física (Magnetismo, Superconductividad), Química, Geología, Ciencia de Materiales, Instrumentación Electrónica, y Metrología. Ha dirigido nueve tesis doctorales y numerosos proyectos de investigación de financiación pública (CICYT, CDTI, DGAM, CEE), y privada, transfiriendo conocimiento y tecnología a empresas nacionales (ASINEL-Madrid, Duro Felguera-Asturias, Mecatraf-Zaragoza, Cables de Comunicaciones- Zaragoza, entre otras…), e internacionales (GWR-San Diego USA), y a otros centros públicos de investigación nacionales (TPYCEA-Madrid, CEDEX-CIEMAT-Madrid) e internacionales (CERNSuiza, NMi-Holanda).





