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| Luis Buñuel a través del objetivo de Duce | |
Una mirada punzante y un trazo desgarrado nos retrotraen a las duras y siempre creativas profundidades del cineasta universal que fue Luis Buñuel
Nacido hace 111 años en una Calanda árida y religiosísima, Luis Buñuel despertó un espíritu iconoclasta y creativo a temprana edad. Después de vivir en Zaragoza, estudió en la prolífica Residencia de Estudiantes de Madrid, donde trabó amistad, entre otros intelectuales, con Lorca y Dalí, con quienes filmaría “Un perro andaluz”. “Ateo, gracias a dios”, librepensador y burgués revolucionario, con la guerra civil Buñuel partió al exilio. Lorca fue asesinado por las tropas franquistas y Dalí lo denunciaría más adelante por “rojo”.
Director de más de 30 películas, entre las que destacan “Los olvidados”, “La ilusión viaja en Tranvía”, “El ángel exterminador” o “Ese oscuro objeto del deseo”, ni en el México de su edad adulta, ni en la Francia de su edad madura, olvidó Buñuel algunas de las obsesiones que se forjaron al calor de los rosarios de su infancia. Y hasta el último suspiro mantuvo su espíritu agudo, coherente y crítico, su palabra certera y su vastísima visión. Retrato de un retrato, la fuerza del calandino permanece inasible en esta escultura de duro corte expresionista retratada hoy bajo el flash de otro aragonés célebre, el fotógrafo José Antonio Duce.





