Lulana Fischer Ferreira

Hoy quiero hablar de un grupo humano que me fascina, aunque nunca me enrolaría en sus filas: los “mochileros”. Me refiero a esas personas a las que les gusta “viajar de tirados” –como ellos mismos aseguran–: ducharse con garrafas de agua, fabricar su propio jabón, dormir en furgonetas o al raso… Planifican sus escapadas con un presupuesto mínimo, huyen de las rutas programadas y turísticas y nadie como ellos acaba conociendo mejor cómo laten los países que visitan. Esto último me produce una envidia terrible, sin embargo, lo confieso: yo no sé sobrevivir sin una cama, un water y un enchufe.

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Entre mis colegas se encuentran varios “mochileros” y algunos de ellos se han pateado medio mundo. De sus viajes guardo fotografías maravillosas, como la que uno de ellos me envió este mismo verano: un grupo de niñas jugando y tocando música en las favelas de Sao Paulo. También correos electrónicos en los que relatan episodios del tipo: “…largo viaje a Pekín. Dos noches: una en tren-cama mongol y otra en bus cama-mongol; bastante tóxico, ya veréis las fotos… Lo más increíble del viaje fue al cruzar la frontera Mongolia-China, nos montaron en jeeps rusos y la fila se hacia a empujones… como los autos de choque”. Otro paradigma de esta tribu es mi mejor amiga, capaz de volar a Mallorca por muy pocos euros, no con el común objetivo de broncearse tumbada a la bartola en las paradisíacas playas, sino para escalar acantilados y dormir a la intemperie.

Cuando era pequeña, veraneaba con mis padres en un camping y la tienda de campaña era un refugio mágico, inspirador de infinitas fantasías infantiles, que me permitía embarcarme en arriesgadas andanzas. Durante aquellos años, alguna vez le espetaba a mi madre: “mamá, de mayor viviré en una furgoneta”. También me apasionaban las películas de Indiana Jones; cuando creciera sería arqueóloga y me enamoraría de un aventurero con cazadora de cuero, látigo y sombrero. Pero me hice mayor… me convertí en Lois Lane y cambié a Indi por Superman. Cosas de la edad y de la inercia vital que te engulle. Aprendí, de alguna manera, que no es posible sobrevivir sin una cama, un water y un enchufe.

Sin embargo, todavía a veces –por ejemplo, cuando el estrés laboral amenaza a mi salud mental–, me tienta el meter en una mochila un par de mudas y escaparme a aprender cómo laten las diferentes culturas del mundo… O como decía aquel anuncio del celebérrimo refresco: dejarlo todo y abrirme un chiringuito en la playa. Cambiar el “mono gris” por unas Quechua.

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17 Comentarios. Dejar nuevo

  • A ver si algún día te pillo en una de esas debilidades y te animas a dormir en una borda con dos desconocido y un ratoncito comiéndose tu tableta de chocolate en medio de la noche… ¡Jajaja! A veces ni yo entiendo por qué me gusta tanto… ¡Gracias por el homenaje a los mochileros del mundo! Besicos, reina.

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  • NohagascasoaMonicaca
    3 octubre, 2008 10:09 am

    Cuando te acechen esas debilidades coge a tu superman y llévatelo a un viajecito por el Pirineo, por la playa o por cualquier spa del territorio español (o extranjero), donde podrás relajarte y hacer turismo igualmente y nunca te faltará un enchufe (ni una plancha). Este ha sido mi consejo de hoy.
    PD:Que conste que no estoy en contra de los mochileros, pero sí de llevar mochilas. Besos.

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  • Mis ojos han sido testigo de la magia del pectoyro, mis ojos se han recreado al ver a todos contentos, he visto en los adoquines que en su andar han hecho historia, aquellos que son la gloria de todos los que murieron y con su sangre escribieron lindas pe1ginas de Cuba, TIMBALAYE Y LO YORUBA son la la escuela del momento, para que el mundo comprenda y se lleve siempre adentro, que la isla del caribe, la perla de las antillas, desde que tocas su orilla te abraza la dignidad, afan con las restricciones y aquellas limitaciones resultado de un bloqueo que averguenza la humanidad, nos deja la libertad de expresar los sentimientos a trave9s del fundamento del toque de los tambores, y se adornan como flores silvestres en el desierto, la confianza en el futuro el crecer sobre lo incierto, porque Cuba es la rumba y el respeto a nuestros muertos.

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  • En hora buena por el certamen de vcclanliios, que vais hacer el deda 21en Esparragas el pueblo de mis abuelos, de mi padre y mis tedos. En este pueblo Esparragal tengo parte de mi familia , donde de nif1o jugaba por sus calles , por sinsubstancias de la vida tuvimos que emigras a otra parte n este certamen de vcclanliios, que hace9is en el pueblo de mis abuelos y de Espaf1a .cada vez que escucho el nombre de Esparragas y en estas fechas tan familiares me da bastante tristeza , echo de menos esos vcclanliios tocando la zambomba y toda la familia participando de la Navidad , con los mantecados y los rosquillos de aneds y su copita de aguardiente .Pasarlo muy bien y disfrutar de estas fiestas, un abrazo para mi familia y todos mis paisanos desde Valencia, Manolo c1vila

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